Uno de los cino muertos en accidente de tránsito en Samaná, era nativo de San José de Ocoa
EN SANTO DOMINGO: Ahogados en llanto y entre sollozos la familia Jiménez Pérez pasó el día más "amargo" de su vida: sepultar a cuatro de sus miembros y un vecino de estos, que murieron trágicamente el pasado sábado en un accidente automovilístico en la
carretera de Samaná.
Se trató de Valentín Jiménez, de 75 años de edad; su hijo Félix (Jochy) Jiménez, de 42; la esposa de este, Gloria Aguiar, de 46, y Nicole, de 8 años, una de dos hijas procreadas por ambos en 19 años de matrimonio.
La última víctima, quien fue identificado como Umildo Encarnación, vecino de Jochy en Los Guaricanos, era velado en su natal de San José de Ocoa.
Drama familiar
"Ay mi papá, mi papá, mi hermano, Gloria... y Nicole, porqué te fuiste tan chiquita", gritaba desconsolada Berkis, en la capilla B de la funeraria Municipal Los Girasoles, quien era hija de Valentín y la hoy viuda Mercedes Pérez.
Allí, rodeados de familiares y compañeros de la iglesia Asamblea de Dios Tabernáculos de Alabanzas de Los Girasoles, a la que pertenecían Jochy y Gloria, recibían las condolencias la viuda Mercedes Pérez y los ocho hermanos de Jochy junto a familiares de Gloria. Los presentes no podían contener las lágrimas ante el triste drama por el que atravesaba esa familia.
Las víctimas fueron definidas de muy queridas y ejemplares, especialmente Jochy, que al igual que su esposa era contador y recién se graduó de abogado. "Se mantenía haciendo juntadera con la familia", dijo Cinthy Morillo, una pariente que irrumpió en llanto y las lágrimas no la dejaron seguir.
Era el coordinador
Jochy era el líder entre sus hermanos, quienes viven en la Capital, mientras que sus padres permanecían en San Francisco de Macorís, su pueblo de origen.
El fin de semana justamente fue a esa ciudad a buscar a don Valentín junto con los demás acompañantes para consensuar sobre una terapia que requiere su madre Mercedes, quien sufrió un derr
Cargado de comida
El carro en que viajaban, que chocó con una jepeeta, lo traía lleno de arroz y otras provisiones para garantizarle a su madre la tranquilidad necesaria durante su estadía aquí, deseo que no pudo materializar por irse a destiempo.
En cambio, Gloria era alegre, emprendedora, muy servicial, dedicada a sus hijas, cristiana y con muchos deseos de progresar, según Gabriel Aguiar, primo de esta.
E se fue uno de los tantos testimonios que se repetían entre amigos y allegados de las víctimas.
El vecino y amigo de Jochy, quienes eran compañeros de mucho tiempo, fue a conocer el poblado de Los Guaraguaos en San Francisco de Macorís, sin saber que ese era su primer y último viaje de placer a ese lugar que iba a realizar.
ame cerebral y vino de allá hace un par semanas. "Él siempre quería que lo que se hacía en la familia fuera bajo el acuerdo de todos", comentó Francisco Jiménez, hermano de Jochy, quien lo calificó como uno de sus mejores hermanos.
