Francina pone en manos de Dios la suerte de su vista
“Creo que había logrado todo lo que me he propuesto en la vida.
Solo me faltaba formar una familia”. La expresión es de Francina
Hungría, herida de un tiro en la cara.Francina quizás hubiera querido
hablar del tema en otras circunstancias. No con la cara vendada, con el
ojo derecho extirpado y sangrando por la nariz mientras cuenta, a fuerza
de voluntad, su triste e indignante historia.
Francina es la mujer de 28 años a quien el pasado viernes dos
delincuentes le dispararon a la cara, luego de asaltar a una señora en
el ensanche Piantini.
En la mañana de ayer, Francina estaba tranquila y animada hasta para recibir periodistas interesados en su salud.
A su diestra, estaba ese ser que nunca falta en los momentos
difíciles de sus hijos, su madre, Iluminada Hernández. Y sobre una
almohada blanca, bien cerquita de su cabeza inmóvil y lastimada, una
imagen de la virgen de La Altagracia, a quien encomienda la remota
posibilidad de que el cuerpo médico que la atiende pueda salvarle el ojo
izquierdo.
“Yo le pido a Dios que haga un milagro, porque lo que más quiero es
poder volver a ver”, expresa. Los médicos entran y salen de la
habitación número 418 de la clínica Abel González, pendientes de que
todo esté bien con la paciente.
Francina se dejó entrevistar por reporteros de todos los medios de
comunicación, aunque sin poder, porque cuando articula palabras le duele
la cabeza y a veces sangra por sus fosas nasales.
“Todavía no asimilo que esto me haya pasado a mí. Ahora, la tarea mía
es aceptar que ya no tengo ojo derecho. Esto es sumamente difícil”,
comenta esta nueva víctima de la inseguridad que vuelve vulnerable a los
casi diez millones de personas que habitan República Dominicana.
En medio de su desgracia, sacó tiempo para bromear. “No me saquen fea”, pidió sonriente a los reporteros gráficos.
Una mujer fuerte
Doña Iluminada define a la segunda de sus tres hijos como una mujer
de gran fortaleza. Y no se equivoca, porque no cualquiera se atreve a
contar lo sucedido tras una operación de casi seis horas, y mucho menos
consciente de que la bala que amenaza arrebatarle la vista pudo haberla
matado al instante.
Es cierto, Francina es fuerte y les brotan las ganas de vivir. Por
eso, cuando los dos desalmados la balearon, al percatarse de que aun
vivía, sacó energía para gritar a todo pulmón: “yo no estoy muerta.
Todavía estoy viva, ayúdenme, por favor”.
Ese día, todo actuó en su contra, incluidos dos agentes de la
Autoridad Metropolitana de Transporte (Amet) que según Francina estaban a
menos de 50 metros de donde fue sorprendida y desmontada a tiros de su
vehículo.
“¿Dónde estaban? No hicieron nada”, criticó. El vehículo en el que
andaba esta ingeniera civil no era de su propiedad. Era alquilado, y
ella misma había alertado de una falla mecánica que descubrió cuando
aceleraba. Un desperfecto que ayudó a que los dos hombres que corrían
despavoridos para no ser atrapados pudieran detenerla, apuntarle y
dispararle.
“Yo aceleré y cuando él (uno de los malhechores) sacó el arma, fue que el vehículo reaccionó”, lamentó Francina.
Los médicos dicen que el ojo izquierdo de esta mujer quedó muy
lastimado con el impacto de la bala. La idea inicial, después de la
intervención quirúrgica que extirpó uno de sus ojos, era llevarla a
Estados Unidos, en un intento por salvarle el órgano que Francina se
resiste a perder.
Por el momento esta propuesta queda descartada, hasta ver cuán satisfactoria será su evolución.
“Todo saldrá bien. Está viva y es lo importante”.
Para Iluminada Hernández, el pasado viernes era uno de esos días en
que los padres esperan que sus hijos regresen a casa sanos y salvos. Lo
que menos esperaba era que alguien llamara para decirle que a Francina
le habían dado un tiro.
“Gracias a Dios, todo va a salir bien. Ella está viva, que es lo más
importante”, expresó Hernández. Cuando Francina hablaba con los
periodistas, su madre observaba compungida. Pero no se atrevía a llorar
para no maltratar más los sentimientos de su hija
“Ella no perdió el conocimiento nunca. Fue ella quien dio el teléfono
de mi casa para que nos informaran”, recordó. La Policía sigue
analizando un video donde se ve el instante en que Francina es agredida.
No hay nadie preso.