Otra embestida porteña contra de la tesis uruguaya; Gardel sí era uruguayo
Por: Dr. Carlos Arezo Posada
Director General de Cultura de Tacuarembó, Uruguay
/Fuente: El Oriental/
Algunos
medios de comunicación han publicado un reportaje donde se sostiene
como “gran noticia” que hace pocos años “han encontrado” la partida de
nacimiento de Carlos Gardel. Estos informes están orientados por un
grupo de porteños, junto a dos franceses, que mienten descaradamente en
sus declaraciones.
La partida de nacimiento que muestran es
de
Charles Romuald Gardes, hijo biológico de Berta Gardes y es un documento
conocido desde hace casi 80 años. Esta partida fue manejada en la
operación comandada por Armando Delfino y José Razzano para beneficiar a
la madre de crianza del cantante. Carlos Gardel en vida siempre usó
documentación uruguaya y sus declaraciones públicas así lo avalaron.
LA MATRÍCULA DE CIUDADANÍA URUGUAYA
En 1915, cuando Carlos Gardel todavía no era el famoso cantor, debuta con José Razzano, en el Royal Theatre de Montevideo.
A
partir de entonces, se acentúa el nivel de actuaciones exitosas fuera
de Buenos Aires, por lo que implica la necesidad de requerir solución al
grave problema de su identificación.
Enterado de las recientes
normativas uruguayas para regularizar estados de indocumentación para
uruguayos en el extranjero, Carlos Gardel se presenta el día 8 de
octubre de 1920 ante el Consulado Uruguayo de Buenos Aires.
Al
amparo de las leyes consulares de 1906 y del decreto reglamentario de
1917, tramita su solicitud de matrícula de ciudadanía en el expediente
número de orden 10.052, donde declara haber nacido en Tacuarembó,
Uruguay, el día 11 de diciembre de 1887, ser soltero, artista y
domiciliado en la calle Rodríguez Peña 451 de la capital argentina.
En
los datos filiatorios, menciona como padre a Carlos, de nacionalidad
uruguaya, fallecido, y como madre a María, de la misma nacionalidad,
también fallecida. En el lugar reservado a los “justificativos
presentados”, no consta la presentación de ningún documento previo.
Incluye, el nombre y la firma de dos testigos fidedignos, José Razzano y
un policía residente en Buenos Aires, Juan Laguisquet, ambos uruguayos.
Es necesario puntualizar que Berta Gardes vivía en 1920, pues recién dejó de existir en el año 1943.
LOS EFECTOS DE LA INSCRIPCIÓN DEFINITIVA.
Las conclusiones que se imponen son las siguientes:
A)
Esta presentación personal en el Consulado Uruguayo, integra la
categoría de casos de auto inscripción, posibilitada por el artículo 86
del decreto reglamentario de 1917, para ciudadanos uruguayos en el
extranjero totalmente indocumentados.
B) Cumplió con todas las
formalidades requeridas por la normativa especial de regulación de la
organización consular y el Agente Consular actuó dentro de los límites
de las atribuciones que tenía para recibir este tipo excepcional de
inscripción de ciudadanos.
C) El contenido del acta, manifestado
libremente por el declarante y corroborado por los testigos
“fidedignos” nacionales, personas de conocimiento de aquel.
En
consecuencia, el documento fue expedido por autoridad competente, dentro
de los límites de sus atribuciones, según las formas requeridas por la
ley y que, como tal, es un documento válido, eficaz, de credibilidad
obligatoria y con todos los efectos de constituir una prueba supletoria
de estado civil, que la valida como tal.
Esta acta de inscripción
tiene el valor de registro de nacionalidad, supletoria de los registros
de Estado Civil. Es el documento de prueba supletoria de la inscripción
en el registro del Estado Civil, en el Libro de Nacimientos, cuando
nace un ser humano. Constituye el documento de identidad que suple a la
partida de nacimiento. Por otra parte, nunca fue controvertido ni
discutido en vida de su titular, circunstancia que avala su vigencia.
LA CIUDADANÍA LEGAL ARGENTINA
Con
los certificados de la inscripción expedidos por el Agente Consular
Uruguayo, Carlos Gardel pasó posteriormente por el tamiz de innumerables
trámites que le permitieron obtener otros documentos en los cuales se
ratifica el contenido de la declaración en el acta de inscripción de la
matrícula en el Consulado Uruguayo de Buenos Aires.
A los pocos
días, el 4 de noviembre de 1920, obtiene la cédula de identidad
argentina No.383.017, donde consta también su nacimiento en Tacuarembó.
Posteriormente,
el día 7 de marzo de 1923, solicita la Carta de Ciudadanía Argentina. A
tales efectos acompaña el testimonio de dos testigos y dos constancias,
la de su nacimiento, el certificado del Agente Consular uruguayo y un
certificado de buena conducta No.218.125 expedido por la Policía de la
Capital Federal de fecha 15 de febrero de 1923, otorgado por el Jefe de
Investigaciones Eduardo de Santiago.
Haber optado por la
ciudadanía legal argentina implicó una decisión voluntaria, expresión de
libre elección, acto volitivo y de conciencia. Fue un reconocimiento a
su patria artística, el cual nadie puede desconocer.