El plan Marshall, la migración y el plan Mérida

(Elmundo,net)

Por iniciativa del general George C. Marshall (en la foto)
después de la II Guerra Mundial, el gobierno de Estados
Unidos aplicó un plan de reconstrucción para
algunos países de Europa.

“Si los talibanes piensan que vamos a abandonar a Afganistán, están muy equivocados. Vamos a mantener ahí nuestras fuerzas militares, que nos cuestan cien mil millones de dólares anuales que no pensamos desperdiciar...” así se expresó Robert Gates, Secretario de Defensa de los Estados Unidos al referirse a la guerra (por el control del opio, dicen algunos) que se está librando en esa parte de la tierra.

Pero, se ha puesto usted a pensar que haría el gobierno de Afganistán, si en lugar de gastar ese dinero en tanques y cañones, supuestamente para derrotar a los talibanes, el gobierno de los Estados Unidos optara mejor por emplear ese dinero en tractores y crear una riqueza en ese pueblo que le permitiera salir del subdesarrollo. Pobreza que actualmente sirve a los talibanes en su lucha contra la opresión del imperialismo yanqui, que es el color del cristal con que lo miran esos pueblos.

¿Se imagina usted la infraestructura y cantidad de escuelas que se podrían construir en cualquier parte del mundo... con cien mil millones de dólares anuales?

HACIENDO UN POCO DE HISTORIA
Para los que aún no habían nacido durante la II Guerra Mundial y no les tocó ver en acción al Plan Marshall, sus causas y origen, sucedió que con la derrota de la Alemania nazi y el Imperio del Japón que dio fin a la guerra, estas dos naciones quedaron totalmente destrozadas, no solo en su industria que funcionaba como industria de guerra, sino también en el aspecto alimentario, lo que provocó que su población azotada por la hambruna, iniciara una desbandada en masa hacia los países que no habían sufrido los estragos de esa sangrienta guerra, con su mira puesta principalmente en los Estados Unidos. Como ahora lo hacen los países del tercer mundo.

Por esa razón el Secretario de Estado del Presidente Truman, el General George Marshall, temiendo una invasión de hambrientos procedente de esos países, pero conociendo su educación y gran poder de recuperación, temiendo que estos pueblos se inclinaran hacia el comunismo, -entonces principal enemigo de EU- que promulgaba la entonces Unión Soviética, se ideó este plan de reconstrucción para esos países a base de una masiva ayuda económica, conocida como “Plan Marshall”, que consistió en darles simplemente una inyección de miles de millones, 400 mil millones de dólares de aquellos, solo para empezar, que en unos cuantos años convirtieron a Alemania y Japón en las potencias económicas que ahora conocemos.

Salpicando de paso a Francia e Italia. Compárelo con los 600 millones de los devaluados dólares de ahora, entregados a cuenta gotas a México y en especie (helicópteros y utensilios por temor a que si los dan $ se lo claven), destinados únicamente para el combate al narcotráfico.

Por eso es fácil imaginar lo que se podría hacer en Afganistán, o en cualquier país de los que ahora, a sus ciudadanos se les persigue y niega la entrada -de México para abajo- si se les creara una infraestructura con una inyección de $100 mil millones de dólares anuales. Con eso el problema de la migración quedaría resuelto, pues creando una riqueza que llegara a todos, esta gente, lo juramos, no tendría por qué abandonar sus países de origen.

Aunque de antemano sabemos que esto, más que un sueño es una utopía. O en lenguaje más coloquial... unas puntadas de chivo loco.

CONGRESO 7 CAMINOS DEL ODÍN TEATRO
Y para que no digan que en México todo son narcos y balazos; con la participación de 269 jóvenes, procedentes de Japón, Colombia, Venezuela, Ecuador y México, de los cuales 63 por ciento son mujercitas, realizaron aquí a un ladito, en la bella Ciudad de Guanajuato, del 31 de agosto al 5 de septiembre, el segundo “Congreso 7 Caminos del Odín Teatret”.

Directores, actores y especialistas en artes escénicas encabezadas por el italiano Eugenio Barba, uno de los dramaturgos más influyentes del teatro europeo en las últimas décadas, impartieron talleres y cátedras como preludio para el próximo Festival Cervantino.

El encuentro es parte del Magdalena Project, una red cultural de teatro y performance de mujeres, conformada por más de 50 países, que facilita la discusión y la crítica, apoyo y enseñanza, cuyo interés común es asegurar la visibilidad de las actividades artísticas del sexo bello.
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