DOMINGO ESPECIAL‏


Vietnam, Policías Novatos y el Plan de Seguridad Ciudadana

Por: Bienvenido Heredia

En la segunda mitad de la década del 80 laboré en una institución de asistencia social comunitaria, cuyos fondos y asesoría técnica eran de origen norteamericano. En ella conocí un estadounidense que fue veterano de la guerra de Vietnam. Llegó a Vietnam como Sargento del temible ejército de USA y alcanzó el rango de Capitán.

Un día me contó parte de su experiencia en esa guerra de exterminio, la cual fue ganada por el pueblo de Vietnam del Norte, en alianza con el ejército rebelde de Vietnam del Sur, conocido como Vietcom.


El conflicto inició a finales del 1964, después que los gringos informaron de un supuesto ataque lanzado contra uno de sus buques de parte del gobierno vietnamita comandado por Ho Chi Minh. Más tarde se demostró que fue un invento del goberino de Jhonson. Con esa excusa, el congreso norteamericano votó a principios de 1965 a favor de la invasión yanqui a Vietnam del Norte. Lindon B. Jhonson reforzó con miles de marines las fuerzas militares que ya estaban en Vietnam del Sur.

Los primeros combates produjeron muchas bajas en el ejército y pueblo de Vietnam, porque éstos se enfrentaron al poderoso ejército en una guerra regular, en amplios campos de batalla. Luego de varios meses, los vietnamitas cambiaron la estrategia e iniciaron los enfrentamientos con el método de la guerrilla urbana y rural. Ahí se le viró la torta al invasor, porque los revolucionarios de Ejército de Liberación Nacional lucharon dispersos entre calles, callejones, valles y bosques que sólo ellos conocían.

Recordaba el veterano de aquella guerra que el ejército gringo rotaba sus soldados cada 6 meses, y que cada soldado, latinoamericanos en un gran número, llevaban el conteo de los días, desesperados porque se le cumplieran sus 6 meses para salir corriendo de ese infierno.

Me narró él, que de las decenas de miles de solados que fueron enviados a Vietnam, la mitad murió en el terreno, la mitad de los vivos regresó herido a sus casas y la otra mitad regresó con problemas mentales. La mayoría de esos soldados eran jóvenes de 19 hasta 23 años de edad, sin ninguna experiencia previa en combates, muchos ni siquiera habían disparado un fusil antes de esa fatídica guerra de lesa humanidad.

Salvando las diferencias, pretendo aquí hacer una reflexión sobre la estrategia de mandar policías novatos a desarrollar el Plan de Seguridad Ciudadana en los sectores y barrios que dominan los delincuentes.

Conozco de un joven estudiante de Barahona que con apenas 19 años está en la Policía Nacional, institución a la que decidió ingresar porque necesitaba tener ingresos para mantener sus estudios y ayudar a su mamá. El pobre está en la ciudad Capital de puesto y está desesperado, porque lo han enviado a enfrentar delincuentes en barrios que son denominados como zona de nadie. Con apenas 4 ó 5 meses en la policía lo mandaron a entrenarse en un campo de batalla que él no conoce. Ya mataron un policía que le asignaron como compañero de faena.

El asunto es que él joven policía no puede salirse hasta que no cumpla cuatro años en la institución, a menos que se exponga a sufrir alguna penalidad que lo degrade civilmente por varios años.

Es sabido que el terreno de los delincuentes no lo conoce nadie tanto como ellos y que han llegado a desrrollar unos niveles organizaciones tan altos, que están mejor equipados que la policía, que tienen la experiencia que no tienen los nóbeles policías y que están dispuestos a enfrentarse hasta la muerte con quien se les ponga por delante.

Por qué la Presidencia de la República, el Ministerio de Interior y Policía y la Jefatura de la Policía Nacional no repiensan la estrategia del Plan de Seguridad en materia de la prevención y represión policial y envían a las calles a los policías, oficiales y subalternos, que tienen mayor experiencia en la persecución del delito y el crimen organizado, mientras los nuevos policías se entrenan en compañía de esos veteranos?

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