Roberto Cassá: "Porqué el 24 de Abril?"
Por: Roberto Cassá(Tanque de guerra capturado por los constitucionalista,
1965/historiadominicana.com.do)
El hecho político de mayores dimensiones habido en la historia dominicana, que arrancó el 24 de abril de 1965, se originó como un movimiento militar tendente a la reposición del gobierno de Bosch, derrocado año y medio antes por un golpe de estado. Es decir, la institución formal que operó el derrocamiento del gobierno democrático se dividió al poco tiempo. Todavía no se han divulgado suficientemente las razones que determinaron ese hecho.
A tal hecho, hemos sintetizado algunos de los juicios e informaciones que proveen, en entrevistas que le hemos practicado, participantes importantes de ese magno hecho, en particular le teniente coronel Miguel Ángel Hernando Ramírez, jefe del movimiento conspirativo que llevó al 24 de abril, así como los entonces jóvenes oficiales Jesús de la Rosa y Lorenzo Sención.
Queda claro de las exposiciones de estos protagonistas que la Revolución de 1965, en lo tocante al sector militar, fue producto, en el largo plazo, de los reordenamientos que se llevaron a cabo en la etapa final de la dictadura de Trujillo.
Según explican, llegó un momento en que Trujillo depositó mayor confianza, para la seguridad de su régimen en la oficialidad de academia. A tal efecto, dispuso la creación de nuevas instituciones castrenses, como la Aviación Militar, la Academia Batalla Las Carreras y el Centro de Estudios de las Fuerzas Armadas.
En general, esos vinieron a ser los aparatos élite del conjunto militar, donde dominaban los académicos jóvenes, diferenciado claramente de los perfiles de los viejos militares, quienes seguían agrupados básicamente en las filas del Ejército Nacional. Esto nuevos cuerpos fueron colocados bajo la jefatura de Ramfis Trujillo, delfín del tirano.
Varias circunstancias se unieron para profundizar sentimientos distintos en las últimas promociones de la oficialidad. Por otra parte, adquirieron conceptos de profesionalidad de oficio, lo que los llevó a repudiar internamente los fusilamientos de los expedicionarios del 1959. No dejaron de ser trujillistas por eso, pero sintieron que predominaban oficiales sanguinarios, creándose en ellos inquietudes que canalizarían ulteriormente.
En lo inmediato, como pupilos de Ramfis Trujillo, captaron el mensaje nacionalista y anti-yanqui que éste propagaba y que motivó que los instructores fueran todos europeos, como el coronel español Herrera Marín y el teniente coronel alemán Winteter. La mayoría de quienes fueron enviados a estudiar al exterior lo hicieron en Toledo, Saint Cyr o Venezuela.

[Roberto Cassá, el segundo de la fila y vestido de negro durante Revolución de Abril]
No es casual el papel que en el futuro jugarían Elías Wessin y Wessin y Rafael Fernández Domínguez, principales dirigentes del contragolpe contra Echavarría. En la medida en que la Unión Cívica Nacional asumió el gobierno, la oficialidad joven se fue dividiendo entre un sector solidarizado con la burguesía tradicional y con prácticas de patrimonialismo y otro sector partidario de la honestidad y la democracia.
Este deslinde de campos comenzó en rigor a operar durante el gobierno de Bosch, como reacción del segundo sector a los aprestos conspirativos dirigidos por el coronel Wessin. Entonces el teniente coronel Fernández constituyó un grupo secreto dirigido a impedir por la fuerza el previsible golpe de estado.
Entre las decenas de incorporados se encontraban Pedro Álvarez Holguín, Juan María Lora Fernández, Giovanny Gutiérrez, Eladio Ramírez S., Servando Boumpensiere, Píndaro Peña, Héctor Lachapelle, Mario Peña Taveras, Núñez Noguera, Montes Arache, Noboa Garnes y Francisco Caamaño. Varios de ellos eran oficiales superiores, pero el único coronel full era Caamaño.
Este colectivo, luego denominado Movimiento Enriquillo, quedó bajo la dirección del teniente coronel Hernando Ramírez cuando Fernández Domínguez fue obligado a abandonar el país, poco después del 25 de septiembre. Además de los militares activos se agregaron muchos veteranos, algunos despedidos en diversos momentos, como el exgeneral Santiago Rodríguez Echavarría, y civiles, tanto miembros del PRD como independientes.