En su última noche en México, el Papa pidió estar con los marginados

Benedicto XVI hizo el llamado en una misa multitudinaria celebrada con obispos de América. También encendió el alumbrado del emblemático monumento del Cristo Rey

Las campanas del recinto sonaron a su llegada, y fue recibido por religiosos, para posteriormente dar inicio a las vísperas en la Catedral de la Madre Santísima de la Luz. Durante el Rezo de las Vísperas el líder católico reconoció los retos y dificultades de muy diversa índole que enfrentan los católicos en el continente.

Acorde a información publicada por Notimex, en este rezo participaron 130 Obispos mexicanos, así como representantes de las conferencias episcopales de América latina y del Caribe. Vicarios apostólicos de México, y representantes eclesiásticos y laicos de la Iglesia católica mexicana también se dieron cita en la Catedral.

Benedicto XVI aseguró que "no hay motivos para rendirse al despotismo del mal" y pidió a Dios que manifieste su fuerza en las "debilidades y penurias".

Cardenales, arzobispos y obispos de América Latina, recibieron un llamado de atención del Papa Benedicto XVI, quien les demandó trabajar especial con los laicos en su formación en la fe, porque "no es justo que se sientan tratados como quienes apenas cuentan en la Iglesia".

No se dejen amedrentar por las autoridades, les pidió paralelamente a los cerca de 200 obispos que asistieron a un acto denominado las Vísperas en la Catedral de León.

Reconoció las preocupaciones que tienen por la carencia de medios y recursos humanos, así como el contexto que enfrentan ante "las trabas impuestas a la libertad de la Iglesia en el cumplimiento de su misión".

Ofreció su respaldo por un lado y por otro les solicitó cuidar con gran esmero no sólo a laicos, sino también a los seminaristas y que consideren que "no menos fundamental es la cercanía a los presbíteros. A ellos, continuó, nunca debe faltarles la comprensión y el aliento de su obispo, "ni a las diversas formas de vida consagrada, cuyos carismas han de ser valorados con gratitud y acompañados con responsabilidad y respeto al don recibido", les subrayó a los religiosos reunidos en la catedral de León en lo que es la oración de las vísperas que es realizado a diario de acuerdo con la liturgia católica.

Durante su último mensaje del día y el penúltimo de su visita pastoral, antes de que se despida mañana en el Aeropuerto Internacional de Guanajuato, Benedicto XVI les insistió a los clérigos de América Latina que "es particularmente importante para los pastores que reine un espíritu de comunión entre sacerdotes, religiosos y laicos, evitando divisiones estériles, críticas y recelos nocivos".

Los exhortó a que las iniciativas que realicen con motivo del Año de la Fe, las encaminen a conducir a los hombres hacia Cristo, cuya gracia les permitirá dejar las cadenas del pecado que los esclaviza y al mismo tiempo podrán avanzar hacia la libertad auténtica y responsable.

"Estén del lado de quienes son marginados por la fuerza, el poder o una riqueza que ignora a quienes carecen de casi todo", les manifestó luego de haberles dicho que la maldad e ignorancia de los hombres no es capaz de frenar el plan divino de salvación, por lo que el mal no puede tanto.

"No hay motivos, pues, para rendirse al despotismo del mal. Podemos proseguir confiados, con la convicción de que el mal no tiene la última palabra de la historia y que Dios es capaz de abrir nuevos espacios a una esperanza que no defrauda".

El Pontífice, quien a distancia y con el uso de la tecnología encendió desde la Catedral el sistema de iluminación del Santuario de Cristo Rey ubicado en la cima del Cerro del Cúbilete, expresó que la situación actual de las diócesis que encabezan cada uno de los obispos plantea retos y dificultades de muy diversa índole.

Les expresó que al mirar en sus rostros el reflejo de las preocupaciones de la grey que apacientan, le llegan a la mente las asambleas del Sínodo de América, en la que los participantes aplaudían cuando intervenían quienes ejercen su ministerio en situaciones particularmente dolorosas para la vida y misión de la Iglesia.

Benedicto XVI inició su último viaje a bordo del papamóvil con destino al Colegio Miraflores, recinto donde pasa su última noche en suelo mexicano.

La agenda de Benedicto sufrió un retraso

La salida de Benedicto XVI del Colegio Miraflores sufrió un retraso aproximado de 45 minutos. Tras haber permanecido a la expectativa, saludó a un grupo de sacerdotes en silla de ruedas en las inmediaciones del Colegio Miraflores, y abordó el papamóvil vestido con una sotana de color rojo.

Los feligreses vitorearon al paso del vehículo oficial del Vaticano, desde el cual Benedicto XVI envió bendiciones a las vallas humanas, conformadas por voluntarios y fieles.

Debido a un retraso, el vehículo del vaticano tuvo que circular a mayor velocidad para evitar mayores modificaciones en el itinerario de Benedicto XVI.

Fuente: Univisión / El Universal
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