FOTO DEL DÍA
Una mosca parasitaria letal con las abejas de miel
Las abejas de miel se encuentran en una situación crítica. Desde 2006 su población se ha ido reduciendo de manera alarmante tanto en EEUU como en el resto del mundo, sin que los científicos hayan podido determinar la causa con exactitud.
Los expertos han bautizado la desaparición de millones de ejemplares como Síndrome del Despoblamiento de las Colmenas (CCD, en sus siglas en inglés). En muchos casos no se han encontrado los restos de abejas muertas ya que el abandono de la colmena es la primera característica del CCD. Un hallazgo de la Universidad estatal de San Francisco (EEUU) puede ayudar a esclarecer por qué los enjambres estadounidenses están quedando mermados. Los investigadores han descubierto una especie de mosca parasitaria que al fecundar a la abeja, causa la muerte de ésta. Antes de fallecer, la abeja se muestra desorientada, como si fuera un zombi, y abandona su colmena. La mosca, que ha sido bautizada como 'Apocephalus borealis, deposita los huevos en el abdomen de la abeja. Aproximadamente siete días después de la muerte de la abeja, las larvas salen de su cuerpo.
Un hallazgo casual
Los científicos han observado que tras su encuentro con el parásito, las abejas abandonan sus colmenas. Lo hacen desorientadas, volando en círculos, según explica Andrew Core, autor principal de este estudio publicado en PLoS ONE. Cuando están muy débiles, se quedan quietas hasta que mueren, incapaces de permanecer de pie.
El descubrimiento de este insecto se produjo de forma casual, cuando el profesor de Biología y presidente de la Academia de Ciencias de California, John Hafernik, observó este fenómeno en unas abejas que tenía en su laboratorio. El científico las había guardado en un frasco para alimentar a un insecto que trajo de una expedición. Las olvidó en su despacho hasta que un día observó a estas moscas dando merodeando las abejas. De momento sólo han localizado ejemplares de 'Apocephalus borealis' en California y Dakota del Sur, pero temen que puedan terminar afectando a todo el país debido al comercio de abejas entre estados.
Los científicos han observado que las abejas que salen de sus colmenas por la noche tienen más posibilidades de encontrarse con estas moscas. Los test genéticos que se hicieron en las colmenas que habían sufrido la visita de estos molestos inquilinos mostraron que en muchos casos, tanto las abejas como las moscas estaban infectadas con un virus que afecta a sus alas y un hongo conocido como 'Nosema ceranae'. Los investigadores quieren estudiar con detalle cómo estas moscas afectan al comportamiento de las abejas y comprobar si interfieren en
Las abejas de miel se encuentran en una situación crítica. Desde 2006 su población se ha ido reduciendo de manera alarmante tanto en EEUU como en el resto del mundo, sin que los científicos hayan podido determinar la causa con exactitud.
Los expertos han bautizado la desaparición de millones de ejemplares como Síndrome del Despoblamiento de las Colmenas (CCD, en sus siglas en inglés). En muchos casos no se han encontrado los restos de abejas muertas ya que el abandono de la colmena es la primera característica del CCD. Un hallazgo de la Universidad estatal de San Francisco (EEUU) puede ayudar a esclarecer por qué los enjambres estadounidenses están quedando mermados. Los investigadores han descubierto una especie de mosca parasitaria que al fecundar a la abeja, causa la muerte de ésta. Antes de fallecer, la abeja se muestra desorientada, como si fuera un zombi, y abandona su colmena. La mosca, que ha sido bautizada como 'Apocephalus borealis, deposita los huevos en el abdomen de la abeja. Aproximadamente siete días después de la muerte de la abeja, las larvas salen de su cuerpo.
Un hallazgo casual
Los científicos han observado que tras su encuentro con el parásito, las abejas abandonan sus colmenas. Lo hacen desorientadas, volando en círculos, según explica Andrew Core, autor principal de este estudio publicado en PLoS ONE. Cuando están muy débiles, se quedan quietas hasta que mueren, incapaces de permanecer de pie.
El descubrimiento de este insecto se produjo de forma casual, cuando el profesor de Biología y presidente de la Academia de Ciencias de California, John Hafernik, observó este fenómeno en unas abejas que tenía en su laboratorio. El científico las había guardado en un frasco para alimentar a un insecto que trajo de una expedición. Las olvidó en su despacho hasta que un día observó a estas moscas dando merodeando las abejas. De momento sólo han localizado ejemplares de 'Apocephalus borealis' en California y Dakota del Sur, pero temen que puedan terminar afectando a todo el país debido al comercio de abejas entre estados.
Los científicos han observado que las abejas que salen de sus colmenas por la noche tienen más posibilidades de encontrarse con estas moscas. Los test genéticos que se hicieron en las colmenas que habían sufrido la visita de estos molestos inquilinos mostraron que en muchos casos, tanto las abejas como las moscas estaban infectadas con un virus que afecta a sus alas y un hongo conocido como 'Nosema ceranae'. Los investigadores quieren estudiar con detalle cómo estas moscas afectan al comportamiento de las abejas y comprobar si interfieren en
