Dicen Haitianos deben ser regulados
Por: Roberto Valenzuela
Cuatro historiadores han manifestado su inquietud por la creciente inmigración haitiana y advierten que esto podría acarrear problemas en el futuro a República Dominicana.
Propusieron que el país asuma una posición colectiva, firme y consistente para que la comunidad internacional no rehúya su compromiso con la estabilización política, económica y social de Haití.
La historiadora Mu Kien Sang Ben opinó que una muestra del poco interés que tiene la comunidad internacional para la solución de los problemas haitianos es que las ayudas prometidas después del terremoto del 12 de enero no han llegado.
“No deben dejar al país solo. En ese sentido, República Dominicana ha mostrado su lado solidario, tanto desde el Gobierno como desde la sociedad civil, pero debe ser una preocupación internacional el tema haitiano. Hay muchas promesas incumplidas de los organismos internacionales”, dijo Mu Kien.
“La comunidad internacional no ha hecho nada por Haití. Lo que hace es sencillamente insignificante y, además, en muchos aspectos contraproducente: no hay un planteamiento serio en relación al drama del pueblo haitiano. En realidad lo que hay es una indiferencia”, dijo el historiador Roberto Cassá.
Para Cassá, por las tendencias actuales, la presencia haitiana seguirá creciendo y eso constituye un “problema muy complicado” para el país, porque no requiere de esa migración y eso puede generar algunos problemas que “pueden ser delicados en un futuro”.
Cassá propone que el tema sea colocado en el centro de la agenda nacional para tomar medidas que regulen la presencia de los haitianos en el país y que se establezca que el flujo de inmigrante sea temporal y para determinadas tareas.
Reconoce que la migración haitiana tiene algunos aspectos de carácter necesario, de acuerdo al funcionamiento de los agentes económicos, pero se debe acoger a “un estudio y legalización para impedir los procesos de maltratos, explotación exacerbada de la mano de obra haitiana”.
Explicó que es a las autoridades dominicanas a las que les corresponde tomar la iniciativa de elaborar una política migratoria, debido a las debilidades del Estado haitiano que “no tiene los medios materiales para regularizar nada”.
“El Estado haitiano está en un estado de mínimas posibilidades de ejercicio de la soberanía y de la implementación de políticas.
El pueblo haitiano es un Estado muy débil. Desde luego, Haití tiene una agenda muy compleja de reconstrucción y de reversión de sus situaciones”, manifestó.
En cambio, el historiador Rafael Jarvis Luis entiende que además de clamar por la ayuda internacional, los haitianos deben unirse para buscar soluciones colectivas a sus problemas.
Afirmó que como se trata de que Haití y República Dominicana tienen un matrimonio indisoluble los dominicanos deben ser más inteligentes y aprovechar el comercio con esa nación dinamizando el intercambio.
Jarvis Luis cree que hasta el momento Haití no ha sido explotado por los dominicanos como un mercado de consumo de bienes.
“Nacionalistas de hojalata”
El ex canciller Hugo Tolentino Dipp dijo que “los nacionalistas de hojalata” han boicoteado la implementación de una adecuada política migratoria “y entonces tenemos el mismo problema: siguen llegando los haitianos, hay una inmigración indiscriminada”.
Puntualizó que los “nacionalistas de hoja lata” –a los que no identificó– tienen un profundo racismo contra Haití aunque “se disfrazan de nacionalistas”. Expresó que el problema de la migración masiva haitiana no se puede abordar como un problema racial, sino de tipo social, porque el país no puede cargar solo con los problemas haitianos.
“Los servicios sociales del país no aguantan, no soportan: aquí no hay hospitales para los dominicanos, las escuelas no están en capacidad de atender a todo el mundo, el seguro social no aguanta los haitianos. Hay una inmigración que todo el mundo sabe que el país no puede soportar, no por problemas de racismo”, enfatizó
Campos de refugiados
Cassá dijo que Estados Unidos tiene una posición “extremadamente hipócrita” sobre la migración haitiana a República Dominicana, pues según él, restringe la entrada de haitianos a territorio norteamericano, pero favorece “directa o implícitamente” que estos vengan al país.
Recordó que a finales del siglo pasado, en momentos de crisis de Haití, EE.UU. presionó al Estado dominicano para que acepte campos de refugiados y el ex presidente Joaquín Balaguer se opuso. Sin embargo, descartó que pueda prosperar la existencia de un plan de unificación de la isla en un solo país.
Cuatro historiadores han manifestado su inquietud por la creciente inmigración haitiana y advierten que esto podría acarrear problemas en el futuro a República Dominicana.
Propusieron que el país asuma una posición colectiva, firme y consistente para que la comunidad internacional no rehúya su compromiso con la estabilización política, económica y social de Haití.
La historiadora Mu Kien Sang Ben opinó que una muestra del poco interés que tiene la comunidad internacional para la solución de los problemas haitianos es que las ayudas prometidas después del terremoto del 12 de enero no han llegado.
“No deben dejar al país solo. En ese sentido, República Dominicana ha mostrado su lado solidario, tanto desde el Gobierno como desde la sociedad civil, pero debe ser una preocupación internacional el tema haitiano. Hay muchas promesas incumplidas de los organismos internacionales”, dijo Mu Kien.
“La comunidad internacional no ha hecho nada por Haití. Lo que hace es sencillamente insignificante y, además, en muchos aspectos contraproducente: no hay un planteamiento serio en relación al drama del pueblo haitiano. En realidad lo que hay es una indiferencia”, dijo el historiador Roberto Cassá.
Para Cassá, por las tendencias actuales, la presencia haitiana seguirá creciendo y eso constituye un “problema muy complicado” para el país, porque no requiere de esa migración y eso puede generar algunos problemas que “pueden ser delicados en un futuro”.
Cassá propone que el tema sea colocado en el centro de la agenda nacional para tomar medidas que regulen la presencia de los haitianos en el país y que se establezca que el flujo de inmigrante sea temporal y para determinadas tareas.
Reconoce que la migración haitiana tiene algunos aspectos de carácter necesario, de acuerdo al funcionamiento de los agentes económicos, pero se debe acoger a “un estudio y legalización para impedir los procesos de maltratos, explotación exacerbada de la mano de obra haitiana”.
Explicó que es a las autoridades dominicanas a las que les corresponde tomar la iniciativa de elaborar una política migratoria, debido a las debilidades del Estado haitiano que “no tiene los medios materiales para regularizar nada”.
“El Estado haitiano está en un estado de mínimas posibilidades de ejercicio de la soberanía y de la implementación de políticas.
El pueblo haitiano es un Estado muy débil. Desde luego, Haití tiene una agenda muy compleja de reconstrucción y de reversión de sus situaciones”, manifestó.
En cambio, el historiador Rafael Jarvis Luis entiende que además de clamar por la ayuda internacional, los haitianos deben unirse para buscar soluciones colectivas a sus problemas.
Afirmó que como se trata de que Haití y República Dominicana tienen un matrimonio indisoluble los dominicanos deben ser más inteligentes y aprovechar el comercio con esa nación dinamizando el intercambio.
Jarvis Luis cree que hasta el momento Haití no ha sido explotado por los dominicanos como un mercado de consumo de bienes.
“Nacionalistas de hojalata”
El ex canciller Hugo Tolentino Dipp dijo que “los nacionalistas de hojalata” han boicoteado la implementación de una adecuada política migratoria “y entonces tenemos el mismo problema: siguen llegando los haitianos, hay una inmigración indiscriminada”.
Puntualizó que los “nacionalistas de hoja lata” –a los que no identificó– tienen un profundo racismo contra Haití aunque “se disfrazan de nacionalistas”. Expresó que el problema de la migración masiva haitiana no se puede abordar como un problema racial, sino de tipo social, porque el país no puede cargar solo con los problemas haitianos.
“Los servicios sociales del país no aguantan, no soportan: aquí no hay hospitales para los dominicanos, las escuelas no están en capacidad de atender a todo el mundo, el seguro social no aguanta los haitianos. Hay una inmigración que todo el mundo sabe que el país no puede soportar, no por problemas de racismo”, enfatizó
Campos de refugiados
Cassá dijo que Estados Unidos tiene una posición “extremadamente hipócrita” sobre la migración haitiana a República Dominicana, pues según él, restringe la entrada de haitianos a territorio norteamericano, pero favorece “directa o implícitamente” que estos vengan al país.
Recordó que a finales del siglo pasado, en momentos de crisis de Haití, EE.UU. presionó al Estado dominicano para que acepte campos de refugiados y el ex presidente Joaquín Balaguer se opuso. Sin embargo, descartó que pueda prosperar la existencia de un plan de unificación de la isla en un solo país.
